Las "fake news"

EL BAR DE PEPE

La gente se cabrea, y lo hace con razón porque al mismo  tiempo que le “toman la camella” (traducido del canario al español: le toman el pelo) se quedan con la cara de  idiota cuando los equipos de marketing en Internet o empresas dedicadas a la divulgación de las famosas “fake news” o noticias falsas, lanza la noticia del celebre tique correspondiente a la cuenta de una famosa comida en un restaurante madrileño, que unas veces corresponde a la comilona de miembros de UGT y del Psoe, como otras veces, la misma factura (unos 50.000 €) corresponde al Partido Popular, Cs, e incluso Podemos.

Poner el ventilador en marcha ya no significa lanzar noticias  escandalosas, de estercolero periodístico informativo, ahora se trata de inventar la mentira más gorda, más creíble posible, para salpicar de mierda envenenada al partido político, al personaje famoso o a cualquier hijo de vecino que pasaba por ahí.

El chollo es tan inmenso, tan enorme el dinero que se mueve en este “negocio” que empresas que anteriormente se dedicaban al marketing directo, al asesoramiento de imagen corporativa, etc. etc. han creado departamentos especialmente diseñados para prestar este servicio a empresas o a grupos de lobbying que pretenden influir y presionar al poder político para hacer prevalecer sus intereses. Las redes sociales, hoy por hoy, significan el mejor caldo de cultivo para programar el descrédito del político o grupos empresariales.

Ya no hace falta contratar a un comisario jefe de policia para que investigue los trapos sucios de cada cual, ahora no hace falta la veracidad, solo se necesita un portátil, una conexión rápida con Internet y una imaginación a toda velocidad.

La imaginación de una mente preparada al efecto, puede surtir el efecto esperado, incluso una crisis de gobierno, una crisis internacional o bien la caída de la bolsa mundial.

El principio de toda esta martingala se produce en las propias facultades de Ciencias de la Información que no se confirma en las redacciones de los periódicos, la máxima que se enseña a los alumnos es que deben contrastar la noticia antes de emitirla, pero cuando llega el momento es el propio jefe de redacción el que les dice: “que la verdad no sea óbice para publicar la noticia”, de forma tal que, desde la génesis del periodismo moderno, siempre se ha dado por bueno lo publicado, lo emitido por radio o televisión.

Hasta hace unos pocos años, ante una noticia poco fiable, bastaba la palabra “lo ha dicho radio nacional” “lo he visto en la tele” “lo publicó el Mundo” para creer a ciencia cierta que todo aquello era verdad, hoy en día la “credibilidad” se la lleva las redes sociales. En una encuesta efectuada por Investigación de Mercados el 65% de los encuestados mostraban su credibilidad a las noticias aparecidas en las redes sociales, frente a un 20% que desconfiaban y un 15% que contrastaban la noticia con otras fuentes de información antes de aceptar el tema.

El problema de las “fake news” no es del mensajero del infierno, no es ese el problema, porque la mayoría de estas falsas noticias son de tanta estupidez que pueden insultar la inteligencia de un mosquito, en el supuesto que los mosquitos la tengan, el problema es que la casta política nos tienen tan acostumbrado a toda clase de cabronadas que una comida de 50.000 € para 8 personas la consideramos tan normal que no nos asusta lo más mínimo, no en vano con el dinero de los ERE, o las famosas tarjetas black de Bankia se han visto y leído cosas peores, ¿o no?