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Ansina es la cosa (el bocata de mortadela)

EL BAR DE PEPE

El señor Carlos Alonso está como alma en pena, va por los voceros mediáticos “caza recompensas” llorando la perdida de uno de los muchos “guachinches” preparados por los antiguos “áticos” de la Asociación Tinerfeña Independiente (ATI para los amigotes).
Les explico: Esta formación  política festivalera nació de la mente de 4 empresarios y dos alcaldes que, con más miedo a perder el filón que con vocación de hacer el bien público, con el apoyo de un importante constructor de la isla, Honoro Socas e.p.d., quería cargarse a la independentista de Antonio Cubillo, artífice del Movimiento Para la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC) y a su brazo político en Canarias la Unión del Pueblo Canario. Lo consiguieron y se convirtieron en la salsa, el merengue    y el “sentimiento canario”, se pasó del lenguaje de barrio de los militantes de UPC al traje de mago y las cenas de cocina canaria en las fiestas de mayo en la plaza de España. Tanto era el furor y la fuerza de los “aticos” que se apropiaron de la cruz de San Andrés, símbolo de la bandera de la capital tinerfeña, cuya  pegatina en los coches te hacia poseedor de un pase especial ante las multas de los “guindillas” locales que al ver la banderita de la cruz, también llamada de Borgoña, y pensando pudiera ser un  amigo del Alcalde pasaban por alto la infracción cometida.
ATI consiguió ser la primera fuerza política en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife donde han gobernado durante 38 años ininterrumpidos, en el Cabildo de la isla ídem de lo mismo, Ayuntamiento de San Cristóbal de la Laguna, con pocas excepciones también ha gobernado a su antojo.
ATI era, ¿como explicarlo más gráficamente? Pues les pondré el ejemplo de la isla italiana de Sicília, la cosa nostra dominando las instituciones más importantes, Cabildo y Ayuntamientos formaban parte del entramado político – empresarial de la agrupación de “independentistas tinerfeños”.
Para conseguir tamaño poder, además de tocar la fibra sensible de las papas arrugás, el pescado salado y el mojo picón, el “ay mi niño vota a los nuestros”, los Sabandeños y el amigo Elfidio Alonso, que con su “lucha canario”, sus milongas folclóricas llego a presidir el ayuntamiento de La Laguna, necesitaba dar de comer al hambriento y beber al sediento, los estómagos cuando son agradecidos hacen mejor la digestión. Se necesitaba fidelízar los votos, hacerlos cautivos, y nada mejor que crear guachinches, chiringuitos, con la doble intención de dar pesebre a los numerosos voceros de ATI y al mismo tiempo, a base de milongas, lograr votantes “forever and ever” (para siempre y por siempre).
Para conseguir ese idilio eterno entre los chicharreros, tinerfeños, y advenedizos, existe una considerable cantera de votos entre nuestros mayores, más de 173 mil hombres y mujeres de más de 65 años pueden decidir quien gobierna en Canarias incluso con mayoría absoluta, la consigna fue clarisima y en las oficinas de la sede de ATI en la tinerfeña calle de Galcerán se dio la orden de buscar ese voto para siempre, Los cerebros pensantes, entre ellos el consejero de Asuntos Sociales del Cabildo comandado por Adán Martín propuso la feliz idea de parir una revista para los mayores llamada “Ansina”, la revista tenía como motivo la entrada subliminal en los centros de mayores de la isla, de ahí patrocinar actividades en estos centros, de guateques y merendolas de tortilla de papas y croquetas de jamón a, llegado el periodo electoral, excursiones con el bocata de mortadela y la botella de Fanta o el agua de Fonteide a Candelaria o la paella “fin de fiesta” en el monte de la Esperanza si el tiempo lo permitía, con la asistencia del staf electoral de ATI y posterior CC. Fotos  con los candidatos, baile con Dª Flora o Dª Cande, y ellas con D. Marcial o D. Paco, eso si con los sobres y las papeletas dentro.
Ansina, diga quien lo diga fue y es un chiringuito montado ex profeso para lo que se ha dado en llamar el famoso “bocata de mortadela”, la recogida de votos de los mayores.
Claro que ya no les funcionaba el tinglado y los que ayer se conformaban con el bocata de mortadela y los vasos de Fanta, hoy venían con más cultura política y fueron más los que tiraron a la basura el sobre coalicionero que los que lo depositaron en las urnas.
Lamentable es la situación de los 50 empleados y empleadas del chiringuito, no dudo que alguno de ellos trabajaron en la atención  los mayores, pero si nuestros mayores necesitan atención y ayuda, psiquica y físicamente, existen otro tipo de programas menos “ambiciosos” pero con mayor resultado.
Son muchos lo tinglados montados ex profeso para la mamandurria de los ahora coalicioneros. Ayuntamientos  y Cabildo están llevando a cabo un desmantelamiento de tanta mamandurria y chorizada propiciada para dar cabida a unos cuantos en detrimento de muchos más. Mientras se gasta dinero en Ansina se dejaban de abonar la dependencia a las familias necesitadas de esa prestación para el cuidado de su familiar dependiente.
Con la entrada del nuevo equipo político formado por una coalición presidida por el Psoe, se ha empezado la fumigación del Cabildo y Ayuntamiento capitalino. Empresas obsoletas que dicen hacer una labor social que a todas luces no existe, tal como Simpromi S.L. y un largo etcétera tienen que desaparecer. Razones sobran para mandarlas al carajo...

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