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¿Cospedal sí y Susana Díaz no?

  • Published in Política

Juan Torres López. El País

{mosimage}Cuando personas de otras comunidades me preguntan por qué el PSOE lleva gobernando tanto tiempo en Andalucía siempre respondo lo mismo. Ese partido ha cometido muchos errores, está anquilosado y ha dado lugar a casos vergonzosos de corrupción a su alrededor pero la gente sabe que ha dirigido la transformación social quizá más grande de la historia de Andalucía y de ahí nace un gran afecto electoral. Aunque, eso sí, de nada serviría ese reconocimiento si no fuese porque la derecha andaluza lleva decenios tratando a los andaluces como si fuésemos tontos, y paga por ello.

Incluso cuestiones elementales que la ciudadanía quiere hoy día conocer de quienes dicen representarle es imposible saberlas cuando se trata del PP. Arenas se ha presentado cuatro veces como candidato a la presidencia de Andalucía y todavía no ha sido posible saber cuánto dinero gana y de dónde viene exactamente. Lo mismo que ha ocurrido con su inmediato sucesor, Zoido, o con el más reciente, Moreno, de quien no se tardó ni 48 horas en saber que estaba mintiendo cuando se presentaba como licenciado universitario y quien valoró los resultados del pasado 25-M poniendo verde a los demás sin mencionar en ningún momento el descalabro electoral de su partido.

En los últimos días los dirigentes del PP andaluz vuelven a caer en lo mismo cuando critican la “ambición” de Susana Díaz (que sin duda se convertiría en excesivo afán de liderazgo si en lugar de una mujer se hablase de un hombre) porque se está planteando que asuma la secretaría general de su partido.

Tanto Moreno como otros líderes del Partido Popular le reclaman “dedicación plena y con los cinco sentidos” a la presidencia de la Junta y la acusan de pensar “solo en Ferraz”.

No estoy seguro de que la presidenta andaluza gane mucho asumiendo esa responsabilidad adicional pero esas críticas del PP me parecen inaceptables. ¿Cómo pueden condenar la posibilidad de que la presidenta de Andalucía sea también secretaria general del PSOE los dirigentes de un partido en el que ese mismo cargo está ocupado por la presidenta de Castilla-La Mancha? ¿Y no es simplemente demagógico aceptar que la presidencia del Gobierno de España es compatible con ser máximo responsable de un partido y la presidencia de una comunidad no?

Sorprendentemente, Izquierda Unida también se ha sumado a esta crítica cuando la verdadera incompatibilidad en la que claramente incurriría Susana Díaz es otra y mucho más relevante: defender en Andalucía un tipo de políticas y asumir al mismo tiempo la dirección de un partido que después de tres años no solo no ha pedido perdón por las decisiones totalmente contrarias que aplicó en el último Gobierno de Rodríguez Zapatero sino que incluso las sigue justificando y defendiendo.