Logo

La ambigüedad de Albert Rivera

EL BAR DE PEPE

Antecedentes haberlos hailos, me refiero a la situación premonitoria por la que desaparece un partido político.

Cs nace como un partido con vocación regionalista y para hacer frente a los partidos independentistas catalanes. Financiado por la Caixa, que siempre ha tenido pavor a una posible segregación de Cataluña de España, contó con el visto bueno de la mayoría de las grandes empresas y algunas familias de rancio abolengo catalán vieron con buenos ojos la salida al “mercado” del partido del joven Rivera.

Rivera caía simpático a los españoles, su entrada en política empelotado y su discurso valiente enseguida le granjearon más filias que fobias. Por aquellos tiempos el partido buscaba apoyos para lanzarse a la aventura de entrar en el Parlamento español.

Ha pasado mucho tiempo desde aquel 7 de junio de 2005 cuando Arcadi España y Albert Boadella fundaron la plataforma Ciutadans de Catalunya, verdadera génesis de lo que después se llamó Ciudadanos.

Muchos años y algunos triunfos, no tanto como se esperaba, y mucha gente tirada en la cloaca del partido “democrático”.

Las últimas elecciones generales y autonómicas han demostrado las ambiciones, la puñaladas traperas, la falta de escrúpulos de Albert y su banda de pelotas rastreros y correveidiles que componen el alto estado mayor de Cs.

Albert Rivera no ejerce de catalán, más bien lo hace de gallego, su ambigüedad y su capacidad camaleónica tiene asombrado a propios y extraños, sinceramente, lo que le ocurre a este hombre no es otra cosa que lo que antiguamente llamábamos “la erótica del poder”.

Si tenemos en cuenta que firmaba un documento de intenciones con el Psoe, se enfrentaba abiertamente con el PP de Mpunto Rajoy, y al poco tiempo votaba a favor de su investidura e incluso, posteriormente, e opuso a la moción de censura presentada por el Psoe y la mayoría de los partidos representados en la mayoría del Parlamento, ahí tenemos la perfecta definición.

Ciudadanos se desintegra a un ritmo frenético, los antiguos militantes de la formación política naranja, los ilusionados “naranjitos” han ido desapareciendo. Lo sucedido en Pontevedra es un claro ejemplo de la dictadura impuesta por Rivera y su mariachi, ha sido lo más asqueroso y repugnante que puede hacer la política sectorial y dictatorial al mejor estilo franquista, lo único que faltó fue el motorista con la carta del “despido”.

Por otro lado el espectáculo que está ofreciendo a sus votantes, a los que prometió por activa y pasiva no llegar al menor acuerdo con el ultra derechista Abascal, ha sido la e una traición sin igual en la etapa democrática española. Nunca hubo tanta ambición, tanta ansiedad por gobernar, tanto deseo por una poltrona como lo ha demostrado Cs.

No es sólo Galicia, las dimisiones de miembros del partido en todo el país son  constantes, la irritación y el malestar son el preludio de lo que en poco tiempo ocurrirá, ejemplos los tenemos muy recientes y con menos motivos.

El asunto de Cs es muy parecido al de Rosa Díez y su PYD, al de Podemos, incluso al del Psoe cuando sucedió el golpe de mano contra Pedro Sánchez, la diferencia es que el Psoe tiene 100 de antigüedad, el PP unos 40.

El malestar creado por los pactos a ultranza con Vox,  para alcanzar una alcaldía, o un simple sillón en el reparto de la tarta autonómica o municipal es profundo y manifiesto en las redes sociales, donde muestran su cabreo ante la tomadura de pelo que les ha hecho el Rivera.

Rivera tiene un gran problema, su adicción al poder es de tal calibre que se ha vuelto un peligroso, porque una persona dependiente siempre será una marioneta en las manos de la peligrosa derecha facha española. Si malo fue apoyar a Mpunto Rajoy, peor es gobernar con el apoyo de Santiago Abascal y su hueste de fachas y falangistas nostálgicos  y trasnochados.

El tiempo dejará todo en su sitio, mientras tanto esperemos que lo que hemos conseguido, logrado por todos y con el esfuerzo de todos, no se lo lleve el viento huracanado del fascio, el nazismo europeo.

El presidente francés se lo advierte y deja claro que cualquier pacto de Cs con la ultra derecha europea ocasionará la ruptura con el centro derecha de Europa, supongo que Macrón le quiere decir aquello   de... “el que avisa no es traidor” que le dijo la araña a la mosca...


   
 

Copyright 2016 Centro de La Cultura Popular Canaria