Log in
Sin imágenes

Los putos MacGuffins

  • Published in Política

A veces creo que la política no es más que eso; un puto MacGuffin dentro de otro, mientras la trama principal avanza atada y bien atada.

A Pablo Iglesias le debemos la invención del término “Puerta Giratoria” para designar la práctica habitual de las empresas del IBEX35 de incorporar a su plantilla de asesores y consejeros, a relevantes personajes de la farándula política cuando finalizan su ciclo. A falta de una regulación de los lobbies similar a la de USA, esta práctica les garantiza un canal de comunicación directo con los Gobiernos (estatales o autonómicos). Las Puertas Giratorias ya existían antes de que oficialmente fueran sustantivadas y tuvieran entidad propia.

Alfred Hitckook acuñó el término MacGuffin para designar una forma habitual de mover a los personajes por la trama utilizando elementos de distracción que servían para mantener la atención del espectador, pero que no tenían influencia alguna en la trama. En Pulp Fiction, de Quentin Tarantino, el MacGuffin por excelencia fue aquel maletín que nunca supimos qué contenía. Una característica que define al MacGuffin es que puede ser intercambiado por cualquier cosa sin que afecte a la trama principal; el maletín pudo ser un sobre o una olla exprés sin que tuviera mayor trascendencia. La explicación práctica de su esencia, según su creador, sería una secuencia en la que van dos hombres en un tren y uno de ellos le dice al otro

  • - ¿Qué es ese paquete que hay en el maletero que tiene sobre su cabeza?
  • - Ah, eso es un MacGuffin
  • - ¿Qué es un MacGuffin?
  • - Un MacGuffin es un aparato para cazar leones en Escocia.
  • - Pero si en Escocia no hay leones.
  • - Pues entonces eso de ahí no es un MacGuffin.

La duda que me surge es si una película podría ser sólo una sucesión de MacGuffins, es decir, si los personajes ocultasen deliberadamente la trama principal al espectador y consecuentemente no existiera. Tras el reciente estreno de la primera parte del film “La Investidura”, una superproducción del IBEX35, pudimos ver que la cinta está construida enteramente a base de MacGuffins. La trama consiste en que los personajes principales negocian la investidura de Pedro “El Bello” a sabiendas de que no tenían permiso del IBEX35 -la productora- para que Unidas Podemos pudiese formar parte del Gobierno de España. El IBEX35 recordaba llenos de odio que Pablo Iglesias había prometido tiempo atrás que si algún día gobernaba haría una auditoría del sector eléctrico, esa herejía no se le podría perdonar jamás. Aún así, una sucesión de MacGuffins fueron captando magistralmente nuestra atención y nos hacían pensar que la trama principal terminaría en acuerdo. Pero la primera parte de "La Investidura” no se desvió ni un ápice del guión. Un erudito cinéfilo ahora podría poner el siguiente ejemplo, con dos periodistas que hablan en la sala de prensa de El Congreso de los Diputados:

  • - Mira, eso parece un MacGuffin.
  • - ¿Un MacGuffin? ¿Qué es eso?
  • - Pues un argumento para que una persona de izquierda entre en el Gobierno del P$OE.
  • - Pero el P$OE no es de izquierda.
  • - Ah, pues entonces no es un MacGuffin.

Habrá que esperar a la segunda entrega para ver, entre una sucesión de ingeniosos MacGuffins, como la trama principal nos lleva a que Pedro “El Bello” se rinde a los encantos de un Albert Rivera, más seductor que nunca, y finalmente pueden copular políticamente a la vista de todos sin pudor alguno. Por el bien de España, claro.

Pero en Canarias es una hora menos. La última superproducción estrenada en estos lares fue "The flowers pact" y también ha tenido sus MacGuffins. El más llamativo fue una argucia en la línea argumental acompañada de rutilantes reflejos de sus ocho ejes de acero inoxidable y puro progresismo, lo que no impidió que la trama principal progresase -valga la redundancia- hasta que Fernando Clavijo, como ya le ocurriera en el film “La Familia Teresone” a Miguel Zerolo en el papel estelar, terminase escondido bajo las faldas del Senado. La Mesa del Parlamento había acordado horas antes un sistema de propuesta y designación de forma que sus bien remuneradas señorías emitiesen sólo semivotos, es decir, que ningún diputado pudiese votar en contra de los candidatos propuestos. “Es para apuntalar el REF y El estatuto”, dijeron sus compinches más íntimos en EL DÍA. “Clavijo fue nombrado senador sólo con los votos de Coalición Canaria”, responderán sus compinches menos íntimos. Las excusas las darán mirando hacia arriba, encogiendo levemente los hombros y con la parte silbada de “Don’t worry, be happy” como banda sonora. Por supuesto, con un toque de silbo gomero. Esta escena de "The flowers pact" parece plagiada de "La Familia Teresone".

Pensaba que el caciquismo ultraperiférico había sido desactivado, pero nos encontramos con un MacGuffin dentro de otro, como si estuviéramos viendo “La noche americana” de François Truffaut. A veces creo que la política no es más que eso; un puto MacGuffin dentro de otro, mientras la trama principal avanza atada y bien atada.