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«Entré socialista, me hicieron socialdemócrata y ahora no se lo que soy»

Esa frase fue consignada en el tablón informativo de la sede del PSOE en Gran Canaria, a principios de los años noventa del siglo pasado por un compañero de Juventudes Socialistas.

Viendo la deriva experimentada por el Partido Socialista desde entonces, sería deseable que al menos fuera socialdemócrata. El PSOE ha tenido una Historia y trayectoria muy unida a la clase trabajadora y a los sectores más vulnerables de la Sociedad. Todo evoluciona y no era cuestión de anclarse, pero se ha desvirtuado tanto ideológicamente, que actualmente cualquier parecido con aquel pasado es pura coincidencia.
Hasta el XXVII Congreso Federal celebrado entre los días 5 y 8 de diciembre de 1976, el PSOE se mantenía con muchos de sus referentes y postulados ideológicos, esa era la orientación que se le imprimió con arreglo a la resolución política aprobada: “el PSOE reafirma su carácter de partido de clase y, por lo tanto, de masas, marxista y democrático”. Rechazaba “cualquier camino de acomodación al capitalismo o la simple reforma de este sistema”. Se definió como internacionalista y antiimperialista, preconizando una sociedad socialista autogestionaria. La articulación territorial del Estado, propugnaba la instauración de una República Federal, integrada por todos los pueblos del Estado Español” y hacia incluso mención al derecho de autodeterminación.
En el siguiente XXVIII Congreso Federal celebrado entre el 17 y  20 de mayo de 1979, Felipe González intentó que se rechazara el marxismo y al no ser sus tesis asumidas, no se presentó a la reelección como secretario general. Sin lugar a dudas, de haberse presentado el ala izquierda del PSOE encabezada por Luis Gómez Llorente, como alternativa para dirigirlo, con toda probabilidad su devenir hubiera sido otro. Pero como decían miembros de las delegaciones extranjeras invitadas al Congreso, a quienes por formar parte de la organización atendía, se notaba la influencia ejercida por Willy Brand.
¿Cómo hubiera reaccionado Felipe González de haber sido Luís Gómez Llorente elegido secretario general?. Esa ha sido la gran cuestión que se ha quedado en el camino. Podría servir como referencia lo ocurrido en el Partido Laborista del Reino Unido, cuando su ala izquierda representada por Michael Foot, tomó las riendas de la dirección en 1980 y sus opositores abandonando el partido, sobre la marcha constituyeron el Partido Socialdemócrata, que tuvo poco recorrido fusionándose en 1988  con el Partido Liberal Demócrata..         
Lo cierto es que desde entonces y con el liderazgo recuperado por Felipe González, en el congreso extraordinario de los días 28 y 29 de septiembre de 1979, el PSOE ha ido progresivamente perdiendo su esencia ideológica y tirado por la borda principios valores y convicciones. De ahí, viene la constitución y el arraigo de Podemos, canalizador de las frustraciones y decepciones originadas por el Partido Socialista. No fue casualidad la frase extraída de un proverbio chino: “gato blanco o gato negro, da igual; lo importante es que cace ratones” pronunciada por Felipe González en plena efervescencia de la primera legislatura 1982-1986 de su Gobierno “por el cambio” donde ya abría las puertas al liberalismo en el PSOE.
Hasta 1979 la palabra socialdemocracia no se utilizaba y  parecía que estaba proscrita en el PSOE, sin embargo desde entonces, su espectro ideológico se ha venido reduciendo por la izquierda y ampliando desmesuradamente por la derecha, con la incorporación o conversión cada vez más de liberales y sobre todo de “socialistas” amorfos que con diferencia son mayoría.
En ese sentido, durante un acto en la VI Escuela de Invierno de 2017, organizado por la Agrupación Juan Rodríguez Doreste del PSOE de Las Palmas de Gran Canaria, se manifestó el diputado por Málaga José Andrés Torres Mora, cuando dijo: “muchos afiliados del PSOE, no saben que no son socialistas”, pero por supuesto él, desde “la coherencia” si lo era, habiéndose abstenido y facilitado a Mariano Rajoy con su más que corrupto Partido Popular, la investidura para que nos continuara gobernando. Ha contribuido a todo esto el abandono de la formación y cada vez más la falta de debates en las agrupaciones locales, que son utilizadas más bien por “capillitas” o “familias”, que ejercen como grupos de presión ante los lideres o jerarcas territoriales, para que les tengan en cuenta a la hora de éstos repartir los cargos y el poder.    
Aparte del termino socialdemócrata que hasta 1979  era prácticamente tabú en el PSOE y nos considerábamos todos/as sin ambages socialistas, también se ha ido introduciendo y acuñando la expresión y el calificativo progresista y se suele utilizar todos los términos según conveniencia: unas veces se es socialista o socialdemócrata y lo mismo de izquierda o centro izquierda, sin embargo, como se viene comprobando, el referido termino progresista se ha venido imponiendo.
En esta Sociedad tan injusta, los socialistas siempre deberíamos tener motivos por los que luchar, el legado de nuestros antepasados ha quedado relegado o peor aún olvidado y abandonado, como ha pasado con una de nuestras principales señas de identidad el republicanismo, por el que muchos compañeros y compañeras fueron represaliados/as con la cárcel, sufrieron el exilio e incluso perdieron sus vidas.    
El PSOE se ha venido desvirtuando durante todo éste tiempo no de forma casual y se puede resumir, tomando como ejemplo a Felipe González y sus metáforas chinas, la de los gatos y la del jarrón de porcelana chino, cuando dijo que después de abandonar su vida institucional y perder peso ante la Sociedad (no así en el PSOE que lo sigue conservando), se encontraba como una de éstas piezas decorativas que no saben donde ponerlo, aunque es de imaginar que él utilizando las “puertas giratorias” si sabe donde hacerlo.
Antonio Aguado Suárez  

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