Logo

Honrar la vida de Lorenzo González García

Hijo de Francisco González Santana uno de los “cinco fusilados de San Lorenzo", asesinado el 29 de marzo de 1937 a las 16:00 de la tarde, tras un consejo de guerra sumarísimo, con 41 años.

Jornalero de profesión y sindicalista de la Federación Obrera.

Con tres años, tuvo que ver con sus ojos inocentes también como en la casa asesinaban los fascistas a su pequeño hermano de cuatro meses.

Aquellos duros años los vivió inocentemente, descalzo por las calles de su pueblo, con los pantalones rotos y por algunos lados zurcidos por la madre, con un palo en la mano y gorro de paja, creyendo que el era el héroe de la familia, una familia rota por el dolor, el hambre y el desprecio de muchos vecinos.

Su niñez la pasó solo, sin poder jugar con los hermanos mayores, por que fueron arrancados de su vida para llevarlos a la Casa del Niño.

Había días claros y días oscuros en aquellos años de la posguerra. Los sentimientos de amor y miedo, de proximidad y distanciamiento, se los encontraba en la historia de su vida

Fue un observador atento a todo lo que sucedía a su alrededor, advirtiendo que los acontecimientos que iban sucediendo en su familia provocaba en él dolor, rabia, ira.......

Los recuerdos de aquellos años fatídicos, las experiencias y sobre todo las convicciones y los valores personales nunca se separaron y lo acompañaron toda su vida.

Los seres humanos, disponemos de una capacidad extraordinaria, ya que somos los únicos seres vivientes que podemos sanar o enfermar, según la importancia que le demos a los acontecimientos. El humor y la risa son dos remedios eficaces y maravillosos para contrarrestar las adversidad de la vida.

Mi padre supo camuflar muy bien su dolor, con risas y un buen humor que le caracterizaba, sin embargo llevaba un gran peso en su corazón.

Nunca pudo nadar en un tramo tranquilo del río de la vida, siempre nadó en contra de la corriente.

Guardó un secreto que no salió a la luz, hasta años después de su fallecimiento, aquel padre entregado a la vida familiar, que llegaba a casa reventado de estar horas y noches trabajando, se las pasaba en reuniones en la clandestinidad, noches enteras, preparándose para la transición, cuando el dictador Franco muriera. "Agitador sindical, afiliado al partido comunista de España, así fue como me lo presentaron. Ya habían pasado cuatro años de su muerte.

Durante unos segundos me quedé sin palabras, sin embargo no me esperaba menos.

Para mi era mi hombre valiente, ya lo era... ya alguna que otra vez habíamos cantado canciones a bajita voz en la cocina de mi casa, allí los dos sentados, él con su vaso de ron y yo mirando embobada aquella voz, que hasta hoy, me acompaña, resuena en mis oídos y todo mi ser.

Lorenzo González García

https://pinolez.blogspot.com/2019/09/honrar-la-vida.html?m=1

Copyright 2016 Centro de La Cultura Popular Canaria