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Votos perdidos, votos robados, votos que no sirven ante el poder real

Antes de comenzar a escribir he debido contar hasta veinte. La frustración de muchas y muchos votantes, yo incluido, nos lleva a pensar que, de que sirven nuestras opiniones y sueños y de cómo son manipulados por una oligarquía politica lejana, distante y que en el fondo nos desprecia. Ninguno ha sido capaz de representarnos, el menos a mí no me representan.

Escribo además con la frustración de saber que a ellas y ellos esta opinión les importa una higa. Una corte de los milagros establecida en Madrid  con cuatro reyes, a la que ahora se suma el vástago Errejón trasladando su aventura madrileña a todas partes, hace y deshace a voluntad de muy pocos, tal vez cinco o seis, sobre todo dos. Que la derecha es oligárquica y autoritaria, caudillista, si, ya lo sé, pero eso a mí no me importa; Lo que me importa es la falta de representatividad de las izquierdas parlamentarias. Está claro que estamos huérfanas y huérfanos de representación. Claro habrá quien dirá, pues preséntate tú. Ese es otro problema, con la ley electoral vigente hay que recoger cientos de miles de firmas, tener dinero o estar apoyado por grupos privados de información, y tener acceso a créditos pues sin dinero en una democracia burguesa no se hace nada.
Veamos pues y tratemos de buscar orígenes de lo ocurrido. En primer lugar hay un responsable principal que es Sánchez y las cúpulas del PSOE, que se han negado a construir gobierno de la mayoría, porque la mayoría no es solo PSOE más Unidas Podemos, son más y necesarios, además fueron imprescindibles para la moción de censura. Lo son y lo serán. Podemos ha facilitado la excusa perfecta a un Sánchez que aconsejado por su Rasputín personal e influenciado, seguro, por poderes no votados (No solo españoles, sino mundiales, además de la burocracia de Bruselas y  Macron) ha iniciado un giro al centro-derecha. Mejor para todas y todos hubiera sido ahormar un buen acuerdo y un programa de gobierno por parte de Unidas Podemos, más que ser ministro de marina. Tampoco hubiera estado nada mal entrar en Julio en un Consejo de Ministros cuyas decisiones son COLEGIADAS y mayoritarias, por tanto es independiente de que ministerio tenga cada cual.
Lo que ocurre es que una cosa es la Cámara y la más que ficticia soberanía popular actual y otra es el poder y quien ostenta en España el poder que no es el Gobierno. Desde que Felipe González consiguió que el PSOE dejará de ser socialista y republicano el PSOE es un engranaje de poder administrativo perfectamente engrasado y el principal sostén de la Constitución del 78. No es el PP ni la broma de Ciudadanos, es por desgracia el PSOE que es además un partido con muchos y honrados socialistas, pero en el que manda una élite tecnocrática y funcionarizada que es constantemente influida por quienes de verdad mandan a través de altos cuerpos funcionariales del estado, los servicios de estudios de los grandes bancos privados, grandes empresarios y gestores empresariales así como la corona y sus cortesanos. Pero no menos los directivos de la UE, la OTAN y por supuesto la embajada de los Estados Unidos. Ahora se une a la influencia y traslada su proyecto liberal el presidente francés Macron, advierto.
Dicho esto, ¿Fuera del socialismo democrático hay alguna solución?, pues en mi opinión no. Pero he dicho del Socialismo. Ninguna de las personas que influyen en las decisiones del PSOE es socialista. Por eso hay una tarea importante y es dotarnos de esa representación de la que carecemos.
Por tanto dirigidos por poderes económicos, no electos, extranjeros o de los altos cuerpos funcionariales españoles a su vez conectados estos con las grandes familias franquistas y las grandes empresas y la CEOE era muy difícil articular un gobierno democrático de la mayoría. A pesar de eso Pedro Sánchez recibió del pueblo el encargo de hacerlo y Pablo Iglesias de facilitarlo. Ninguno de los dos ha cumplido, aunque la responsabilidad del líder del PSOE que nos ha metido en una peligrosa aventura, es mayor. A esto hay que sumar un choque de trenes entre nacionalismos incluido el españolista y una más que posible agravación del problema catalán al que Madrid no le quiere buscar solución, más allá de la policial.
La operación Errejon es una operación de estado, fraguada en Madrid que no solo no aporta nada nuevo, excepto tal vez su interclasismo peronista y populista confeso y que solo aporta más confusión (Respeto el peronismo argentino por su vinculación con la clase obrera, pero no es exportable por muchas razones). El objetivo es dividir a las clases trabajadoras y sus organizaciones. Por eso aunque suene extraño ha llegado el momento de llamar a la unidad. Sin unidad no podrá haber gobierno de la mayoría progresista, por eso sería bueno acabar ya con el cruce de insultos en las redes sociales de los fans de una y otra oligarquía política de las izquierdas institucionalizadas.
La derecha está feliz, pero sobre todo lo está la CEOE que además lo ha manifestado y como decía nuestro venerado Pablo Iglesias, cuando los burgueses nos aplauden en algo nos hemos equivocado.
Se nos ha metido en una aventura por una decisión que han tomado entre no más de tres personas. Está claro que a pesar de esto, las mayores preocupaciones de los sectores populares son poder llegar a fin de mes, que sus hijos encuentren empleo, que la sanidad pública funcione, que las pensiones lleguen, que no sigan asesinado mujeres… Pero eso no les ha hecho llegar a acordar un gobierno de la mayoría. Los que mandan de verdad, no querían.
   

Carlos Martinez es politólogo, del consejo científico de Attac y del ejecutivo del PSLF

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