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Un querellado admite su papel de testaferro en 'las Teresitas'

Canarias 7 / 24 de enero de 2008.- A.A. / F.S.A. Las Palmas de Gran Canaria. «D. Ignacio le dijo que iba a hacer una operación en la que él no podía aparecer». Así lo declaró Felipe Manuel Armas Jerónimo, empleado de Promotora Victoria, una empresa de Ignacio González, a la magistrada Carla Bellini, encargada de la instrucción del llamado caso Las Teresitas.

Armas Jerónimo es uno de los imputados en la causa abierta a raíz de la querella interpuesta por la fiscal anticorrupción de Santa Cruz de Tenerife, María Farnés Martínez, por la supuesta comisión de los delitos de malversación y de cohecho, en relación con su participación en la compra por parte de la entidad Inversiones Las Teresitas S.L. a la Junta de compensación de los terrenos ubicados en esta playa tinerfeña. Con posterioridad, el Ayuntamiento compró a Inversiones Las Teresitas los terrenos. También está implicado por su relación directa con otro de los imputados, Ignacio González Martín.

En su declaración ante la magistrada y según figura en el sumario, -cuyo secreto fue levantado en parte este martes-, Armas Medina explica que es cierto que abrió una cuenta en Cajacanarias en junio de 1998 e ingresó un cheque por valor de 15 millones de pesetas.

Agrega que este dinero era de González Martín y que lo ingresó para constituir la sociedad porque «D. Ignacio le dijo que iba a hacer una operación en la que él no podía aparecer».

Armas Jerónimo aclara que esta fue la primera y única vez que su jefe le había pedido este tipo de favor. Según dijo, vendió sus participaciones de Inversiones Las Teresitas a Promotora Victoria por el mismo precio. Nunca recibió el dinero, ya que esos quince millones ya eran «de ellos», declaró.

A preguntas del ministerio fiscal y durante la misma declaración, Armas Jerónimo se declara hombre de confianza de González Santiago y dice que no recuerda si fue él el que hizo la reserva de denominación del nombre Inversiones Las Teresitas. Y reitera que la explicación que le había dado Ignacio González de por qué él no podía figurar en Inversiones Las Teresitas es que «iba a hacer una operación en la que no podía estar».

A lo largo de la declaración, efectuada el 14 de enero de 2008, este imputado explica cuáles son sus cometidos como empleado de González Martín. Relata que su función es mecanizar apuntes de contabilidad y que ocasionalmente realiza algunos recados en la calle.También explica a preguntas de la instructora que siempre había trabajado en un piso situado en la calle La Rosa, de Santa Cruz de Tenerife, pero que, por problemas de espacio, Ignacio González había decidido que parte de la documentación se trasladara a otro piso en la calle Villalba Hervás.

Éste último inmueble tiene cocina y dormitorios, pero él sólo usaba la parte acondicionada como despacho.
Asegura que es normal guardar la contabilidad en archivos; y en cajas, la correspondiente a años anteriores. Sobre este particular aclara, a preguntas del abogado de la defensa, Pablo Molins Amat, que la documentación relativa a Las Teresitas estaba en el piso de la calle de La Rosa y no en el de Villalba Hervás, el que, según había ya explicado, se habilita porque la documentación ya no cabía en el primero.

También le preguntan por una caja fuerte que tiene alquilada. Él explica que lo había hecho con la intención de guardar unas joyas que había heredado de su madre, pero que nunca había llegado a hacerlo, y que en la actualidad las tiene su hermano. También a preguntas de su abogado , contesta que él costea el alquiler de la caja fuerte y que su jefe desconoce que la tiene.

Interrogado por su abogado, relata que no intervino en la venta de los terrenos de Las Teresitas y que no fue a ninguna reunión, ya que «de eso se ocupaba D. Ignacio y D. Antonio». Y a instancias de la fiscal, explica que en su cuenta no pueden haber ingresos que no sepa de dónde vienen, y que sólo cobra 2.000 euros de sueldo.